| Lacon Gallego |
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Se somete a un proceso de elaboración que
se resume en salazón, lavado y curación o maduración durante
al menos 30 días. Así se obtiene un producto de sabor único, característico,
que en la tradición culinaria gallega se vincula a los “grelos” (hoja tierna y
comestible de los tallos del nabo) como uno de los platos más representativos.
De consistencia firme y aspecto rosado, la carne y grasa de
los lacones son abundantes (pesarán entre 3 y 5,5 Kg.), sabrosas y dan buen
olor con suavidad.
El lacón necesita un proceso previo de desalado antes de su
consumo cocinado, con al menos 24 horas de antelación la parte que se vaya a
consumir se introducirá en agua fría que se irá cambiando en varias ocasiones
durante este tiempo.
Las posibilidades gastronómicas de lacón son muy amplias,
cocido acompañado de cualquier tipo de verduras o patatas puede ser una
alternativa para un plato suculento. En platos calientes como
acompañamiento de relleno de canelones y pasteles de carne, cocido y loncheado
en pequeños rollitos rellenos de zanahorias, calabacín o pimiento y braseados. |
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Los lacones son las extremidades delanteras de los
cerdos, una vez pasado un proceso de curado. Es una de las piezas más
tradicionales de la gastronomía gallega.